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Categoría: Limpieza facial

La doble limpieza facial promete una piel más limpia, luminosa y equilibrada, pero… ¿cuánto tiempo tarda en notarse de verdad? En este artículo te contamos paso a paso qué puedes esperar, cuándo verás resultados reales y cómo acelerar el proceso según tu tipo de piel, los productos que uses y tu rutina. Spoiler: con constancia, los efectos llegan antes de lo que imaginas.

El agua micelar se ha convertido en un imprescindible en el cuidado de la piel gracias a su capacidad para limpiar, desmaquillar y refrescar en un solo paso, sin necesidad de aclarado. Su fórmula, basada en micelas que atrapan impurezas, la hace ideal para todo tipo de pieles, incluso las más sensibles. Existen diferentes versiones, como la bifásica, perfecta para maquillajes waterproof. Además, aunque a menudo se compara con el tónico facial, ambos cumplen funciones distintas y pueden complementarse. Si aún no la has probado, descubre cuál es la mejor opción para ti y dale un respiro a tu piel.

La doble limpieza facial consiste en usar primero un limpiador oleoso para deshacerte del maquillaje, el sebo y los filtros solares más resistentes, y después uno a base de agua para terminar de eliminar impurezas solubles, como la contaminación o el sudor. Nos gusta recomendarla porque, con dos simples pasos, tu rostro queda realmente limpio y preparado para recibir cremas, serums o lo que necesites después. Muchas veces, con un solo limpiador no es suficiente para quitarlo todo, sobre todo si usas protector solar a diario o maquillajes waterproof. Con la doble limpieza, notarás la piel más fresca, sin sensación de tirantez ni restos molestos. Creemos que es una forma fácil y efectiva de darle a tu cutis un cuidado profundo. Y, de paso, conviertes tu rutina de noche o de mañana en un pequeño ritual de autocuidado que te ayuda a desconectar de las prisas cotidianas.