Descubre todo sobre el Argireline, el péptido antiarrugas que suaviza líneas de expresión sin necesidad de bótox. Te contamos para qué sirve, cómo se usa, con qué ingredientes combinarlo (retinol, vitamina C…), sus beneficios reales y si puedes encontrarlo en farmacias. Incluye nuestra recomendación personal y el sérum que usamos nosotros.
Categoría: Sérums
Descubre por qué el colágeno con elastina se ha convertido en el combo más buscado para rejuvenecer la piel. Te contamos qué es, para qué sirve la elastina, y cómo esta combinación puede ayudarte a reducir arrugas, mejorar la elasticidad y devolverle a tu rostro su firmeza natural. Opiniones, consejos y cómo usarlo, sin rodeos.
El sérum facial es ese concentrado de principios activos capaz de llevar hidratación, vitaminas y antioxidantes a capas más profundas de tu piel, mucho más allá de lo que logra una crema habitual. En solo un par de gotitas diarias (tras la limpieza y antes de la crema hidratante), proporciona firmeza, luminosidad y un efecto de rejuvenecimiento que sorprende.
Para aplicarlo de forma correcta, basta con colocar unas gotas en la punta de los dedos y extenderlo en el rostro con movimientos suaves, dejando que se absorba unos segundos antes de continuar con el resto de tu rutina de cuidado facial.
La vitamina C es un potente antioxidante con múltiples beneficios para la piel: ayuda a reducir manchas, estimula la producción de colágeno, combate el envejecimiento y aporta luminosidad. Su uso diario mediante un sérum puede mejorar visiblemente la textura y tono del rostro, aunque es importante elegir una concentración adecuada y combinarla con protector solar. Si quieres potenciar tu rutina de cuidado facial y lograr una piel más firme y radiante, la vitamina C es un imprescindible.
¿El sérum puede sustituir a la crema hidratante? Descubre la verdad sobre este mito de belleza y aprende cuándo es posible prescindir de la crema (y cuándo no). Te explicamos el orden correcto de aplicación, los ingredientes clave y cómo combinar sérum y crema para sacar el máximo partido a tu rutina facial.
La vitamina C es el ingrediente estrella para una piel luminosa y protegida, pero cuidado: no todo vale al combinarla. Juntarla con retinol, ácidos exfoliantes o peróxido de benzoilo puede restarle efectividad (¡o dejarte la piel más sensible de lo que quisieras!).
La clave está en saber usarla bien: vitamina C por la mañana, retinol por la noche y siempre con protector solar. ¿Quieres potenciar sus beneficios? Mézclala con ácido ferúlico, vitamina E o ácido hialurónico para una piel radiante sin riesgos.